Esta semana, Colombia presentó en Ginebra su cuarto examen periódico universal, un mecanismo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que permite que los 193 Estados miembros de la organización presenten cada cinco años ante sus pares los avances que han hecho para mejorar su situación en materia de derechos humanos.
(Lea aquí: ¿Cómo le fue a Colombia en su examen de derechos humanos en la ONU?)
Los Estados que lo deseen, a su vez, pueden formular recomendaciones para avanzar concretamente en aspectos relevantes y el país evaluado puede decidir aceptar o no dichas recomendaciones.
Durante la presentación del examen de Colombia, el embajador del país ante la ONU en Ginebra, Gustavo Gallón, dijo que es la intención del país obtener una de las 47 sillas del Consejo de Derechos Humanos, el organismo de la ONU encargado de monitorear las situaciones más preocupantes de derechos humanos en el mundo.
Para lograrlo, Colombia debe obtener los votos suficientes de la Asamblea General en Nueva York para optar por uno de los tres cupos disponibles para América Latina en el periodo 2025-2027.
EL TIEMPO habló con el embajador Gallón sobre el examen, la candidatura de Colombia y lo que puede hacer el Consejo con respecto a la gravísima situación desatada tras el ataque del grupo islamista Hamás a Israel el pasado 7 de octubre que dejó al menos 1.400 muertos y que derivó en una cruenta respuesta de los organismos de defensa israelíes sobre la Franja de Gaza donde al menos 10.800 gazatíes han muerto desde que estalló el conflicto.
¿Cuál es su balance del Examen Periódico Universal que presentó Colombia?
Colombia asistió a su examen con mucho aprecio por el mecanismo y muy interesado en escuchar las recomendaciones que los países quisieron hacerle. Como es sabido, se trata de un examen entre pares, que, por definición, da lugar a una serie de críticas, observaciones y recomendaciones formuladas con un espíritu constructivo. Colombia las escuchó con ese ánimo, y todas fueron muy bien recibidas, a pesar de que expresan críticas porque, justamente, se trata de aspectos que el Gobierno ha reconocido y cuya política está orientada a superar. El Gobierno colombiano apuesta por una búsqueda de la paz basada en los derechos humanos.
También hubo reconocimientos…
Exactamente. Si bien la jornada estuvo caracterizada por puntos por trabajar, estuvo precedida por los reconocimientos a los esfuerzos que está haciendo el Gobierno colombiano. Y fue casi unánime, la participación de los 82 países que expresaron admiración y aprecio por esa política de Gobierno y también por la relación que Colombia tiene en este momento con la ONU, que es de colaboración, atención y reconocimiento a la importancia y la validez de las observaciones que se haga por parte de los órganos de Naciones Unidas, incluyendo este ejercicio.
¿Cuáles fueron los temas que más se trataron durante el examen?
Recibimos más de 200 recomendaciones. Diría que son como siete u ocho temas los que más se mencionaron. Muchos Estados coincidieron en la necesidad de proteger a defensores de derechos humanos, líderes sociales, excombatientes y firmantes de paz. Así como a las mujeres, niños, afrocolombianos, indígenas y población LGBTIQ+. Esas son justamente las preocupaciones de las autoridades colombianas y en lo que se centra la política de Paz Total, que se orienta a superar la matazón que hay en Colombia y que nos ha acompañado lamentablemente durante años.
Queremos compartir nuestra experiencia. Es decir, la experiencia dolorosa que hemos padecido por cuenta del conflicto para que el resto de los países
¿Colombia está en línea con poder hallar respuestas palpables a estos desafíos?
En la resolución que aprobó el Consejo sobre Colombia en julio, por petición del Gobierno, se pidió fortalecer la Oficina del Alto Comisionado en el país para el cumplimiento de ciertas recomendaciones de la Comisión de la Verdad y para la protección de defensores de derechos humanos. Es decir que es el propio Gobierno el que ha pedido apoyo y asesoría. También, durante el examen se mencionó el derecho al aborto y el acceso de mujeres y niñas al sistema escolar en las áreas remotas del país. Además, se le recomendó a Colombia ratificar el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura, que ya está en curso, y el de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Sobre esta última, vamos a revisar en qué estado está, pero por supuesto no habrá ninguna objeción.

Vista de la Asamblea General de la ONU.
JASON SZENES / EFE
¿Planean comunicar cuáles recomendaciones van a aceptar y cuáles no el próximo lunes o van a esperar hasta la siguiente sesión del Consejo de Derechos Humanos en marzo?
No, tenemos que trabajar para verlo. La Oficina del Alto Comisionado nos ha recomendado que nos tomemos tiempo para analizar en detalle y concertar con las autoridades nacionales competentes la aceptación de las recomendaciones, pero es probable que sobre la mayoría tomemos esa determinación. Sin embargo, me atrevo a anticiparle que no hay objeción con ninguna de las recomendaciones. De pronto, se me escapa alguna, pero en principio no vemos objeción. Le repito que son recomendaciones que coinciden con las preocupaciones del Gobierno y con las políticas que está adoptando para solucionar esos problemas.
Durante el examen, usted dijo que Colombia quiere ser miembro del Consejo de Derechos Humanos para el periodo 2025-2027. ¿Ya empezaron la campaña en la Asamblea General en Nueva York?
Sí, la campaña ya empezó y ya se tienen algunos apoyos ofrecidos por diversos Estados. Vamos a continuar buscando los necesarios para lograr esa elección y ganarnos uno de los tres cupos para América Latina, dado que hay cuatro candidatos que son: México, Guatemala, Bolivia y Colombia, así que lastimosamente uno tiene que salir. Cabe destacar que nunca hemos integrado el Consejo desde su creación en 2006.
¿Por qué quieren entrar ahora?
Porque queremos compartir nuestra experiencia. Es decir, la experiencia dolorosa que hemos padecido por cuenta del conflicto para que el resto de los países se sirvan del conocimiento de esas situaciones con mitas a tener más conciencia acerca de la gravedad de ciertas violaciones a los derechos humanos en momentos difíciles de nuestra historia, como los falsos positivos y otras prácticas bárbaras, por ejemplo, la inmensa cantidad de secuestros, o la violencia sexual, que se han perpetrado en Colombia y queremos hacer ver que eso no debe permitirse. Asimismo, queremos compartir las experiencias positivas consistentes en las políticas orientadas a superar esa situación. Colombia tiene una institucionalidad importante, apreciable, aunque todavía insuficiente en los resultados. Pero, esa institucionalidad no existía hace 30 o 35 años y ha sido construida, por supuesto, por los poderes públicos, pero sobre todo por el trabajo, la reclamación y la exigencia de organizaciones de la sociedad civil y de la comunidad internacional.

Sede de las Naciones Unidas en Ginebra (Suiza) (foto de archivo).
Eduard Soto
Asimismo, queremos compartir las experiencias positivas consistentes en las políticas orientadas a superar esa situación.
Colombia quiere servirse más de la ONU y del Consejo como instrumentos para avanzar lo mejor y más rápidamente posible en las operaciones de derechos humanos. Esos son los dos motivos por los cuales Colombia quiere ser miembro del Consejo y cree que tiene credenciales para hacerlo.
A propósito del Consejo ¿tiene información de que algo se esté preparando con respecto a la situación en la Franja de Gaza e Israel?
Todavía no he visto nada en concreto. Hay algunos países que han expresado inquietud en privado y creo que sí es muy importante que hubiera una actuación de parte del Consejo en relación con la situación en Gaza, que es supremamente preocupante y grave. Creo que en los próximos días podemos tener algunas noticias. Tal vez no esta semana, pero quizá la siguiente.
¿Qué cree que podría hacer el Consejo?
Lo deseable, aunque no estoy seguro de que lo consiga, sería lograr pedir un cese al fuego y por supuesto el respeto al derecho internacional humanitario que se está violando todos los días de manera grave. Pero, lo más importante es que pare la violencia y se logre la paz. Sabemos que es muy difícil porque las posiciones son muy distantes, pero justamente para eso se crearon estos organismos: para ayudar a que vivamos en paz y con respeto de los derechos humanos en el planeta.
CARMEN LUCÍA CASTAÑO
Para EL TIEMPO
GINEBRA
